Selene en el mundo del cómic | Fuente |
Por las mañanicas, cuando me levanto...
En la mitología griega, Selene era hija de los titanes Hiperion y Tea, y estaba considerada como la diosa de la luna. Se la suele confundir con Artemisa, la cazadora vírgen y hermana melliza de Apolo, pero a diferencia de la pureza carnal de Artemisa, Selene era conocida precisamente por lo contrario y vivía alegremente sin despreciar los placeres de la vida.
Al anochecer de un aburrido y decadente día en la vida palaciega y elevada de los dioses, Selene observó desde su privilegiado observatorio en el cielo la figura de un apuesto muchacho que dormía plácidamente en una cueva. Se trataba del joven Endimión, hijo de la ninfa Cálice y de Etlio, nieto del todopoderoso Zeus.
Selene quedó perdidamente enamorada del mortal Endimión y le pidió a Zeus que le concediese vida eterna para que nunca la abandonara. Zeus accedió a las pretensiones de Selene y le concedió a Endimión la eterna juventud, pero con una trágica condición: el bello mortal permanecería dormido en un sueño eterno del que nunca despertaría. Cada noche durante años, Selene lo visitaba en su cueva para yacer junto a él. Permanecían unidos hasta el amanecer y fruto de esa extraña relación nacieron cincuenta hijas.
La fertilidad de una diosa con nombre de elemento químico (¿o era al revés?)
De número atómico 34, el selenio es un elemento químico que fue descubierto en 1817 por Jöns Jacob Berzelius (con la colaboración de Johan Gottlieb Gahn). Ambos comprobaron que las propiedades del nuevo elmento eran muy parecidas a las del telurio. Dado que el telurio había recibido su nombre de la palabra tellus, "tierra" en latín, Berzelius asimiló el nuevo elemento con la luna. Eligió a Selene como inspiración y propuso el nombre de selenio para este nuevo elemento químico.
Lo que no sabía Berzelius era que podía haber elegido perfectamente el nombre del selenio inspirándose más en la super-fertilidad de Selene que como diosa lunar. La carencia de selenio en la dieta produce infertilidad masculina en forma de una menor movilidad espermática. Un hecho que se confirmó en 1993 con los estudios de Alan MacPherson. Tomando suplementos de selenio se puede mejorar esta carencia y mejorar la fertilidad, pero claro, como en casi todo en la vida hay que conocer las dosis adecuadas. El selenio en altas dosis es tóxico, pero en dosis controladas es muy beneficioso. Las dosis elevadas plantean además un problema de tipo oloroso ya que se suele eliminar por las glándulas sudoríparas, con un olor sumamente repulsivo, o por los pulmones con el consiguiente aliento fétido.
La ingesta recomendada diaria de selenio es de unos 0,2 mg. Normalmente obtenemos el selenio del pan o los cereales, pero la mayor presencia la podemos encontrar en los frutos secos. También puede encontrarse en forma de selenocisteína en el brócoli y el ajo, o como selenio-metionina en la carne. La carencia de selenio, aparte de los problemas de fertilidad que hemos comentado, puede causar la enfermedad de Keshan, llamada así porque se descubrió en la región china de Keshan, una de las regiones de este país con menos selenio en el suelo.
Al igual que ocurre con otros elementos, el dilema que se plantea con el selenio es que puede presentar problemas de salud tanto por exceso como por carencia o defecto del mismo. Así que si la infertilidad es tu problema, no te atiborres a complementos de selenio porque al final los efectos secundarios tan nauseabundos harán que tu pareja huya despavorida. Selene era feliz con su durmiente amante, que seguro olía muy bien, pero su historia forma parte de la mitología. En el mundo real estas cosas no pasan. :-)
FUENTE: Vanidad, vitalidad, y virilidad, John Emsley.
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NOTA: Esta entrada participa en las bodas de plata del Carnaval de Química que se celebran durante este mes en el blog “ISQCH – Moléculas a reacción”, el blog de divulgación del Instituto de Síntesis Química y Catálisis Homogénea del CSIC y la Universidad de Zaragoza. Y también en la V Edición del Carnaval de Humanidades acogido durante este mes en el recomendable blog Pero eso es otra historia.
Me ha gustado mucho la entrada, ¡enhorabuena!
ResponderEliminarMuchas gracias :-)
EliminarBuen finde.
A mí también :-) Veo que eres un incondicional de John Emsley. Que sepas que el libro que me pasaste de él está en cola :-)
ResponderEliminarSalud!
Sí, Emsley es todo un referente para mí. A todo esto, ¿Cuántos libros llevas leídos este año, amigo? ;-)
EliminarEsta serie me encanta...pero este capítulo me ha dado una gran idea. Al tiempo. Gracias
ResponderEliminarJose
Gracias, maestro. Quedo expectante...
EliminarSalud!
"No comas ajos ni cebollas, porque no saquen por el olor tu villanería".
ResponderEliminarDom Quijote no conocía el selenio-cisteína, seguro, pero si su efectos..Esto podía dar para el carnaval de Humanidades..;-))
Genial..
Patricia
Preciosa cita, Patricia. No la recordaba. Cuánta razón.
EliminarGracias.
Salud!
Precioso lo k as dicho al igual k tu lo eres
EliminarY además creo que se están investigando compuestos de selenio para tratar el cáncer ;) Ah! Y encantada si quieres presentarlo al Carnaval de Humanidades! :)
ResponderEliminarPresentado queda ;-)
EliminarSalud!
Que guay Dani...me ha gustado mucho...aunque debo decir que no te pega nada la foto que lo ilustra..XD
ResponderEliminarPuro marketing XDDD
Eliminarsi non e vero e ben travato
ResponderEliminarBuenas
ResponderEliminarMuy buena entrada. Sobre la ilustración que la acompaña. El tablero de ajedrez es erróneo. Las columnas tienen 9 casillas. Es decir es un ¡tablero de 8x9!
Me he dado cuenta porque Selene tiene una casilla blanca a su izquierda, y su contrincante también la tiene a su derecha.
Un saludo
Muchas gracias, Manuel.
EliminarBuen ojo. ;-)
Salud
Era exactamente lo que iba a decir. Bien por el ajedrecista!
EliminarUna entrada muy interesante para atráer el interés hacia un elemento un tanto olvidado y tan importante biologicamente como el selenio! Creo que es más correcto selenocisteína que selenio-cisteína, pero en esto de las nomenclaturas...
ResponderEliminarUn saludo
Muchas gracias, Héctor. Viniendo de tu parte es todo un orgullo tus palabras. Tienes razón, lo corrijo ahora mismo.
EliminarSalud!
Me ha gustado mucho la entrada. Otro ejemplo más de que el veneno está en la dosis.
ResponderEliminarGracias Moi. Cierto :-)
EliminarSee you soon
Bueno bueno, por dónde empezar; me encanta esta sección, y los que me conocen saben que siento predilección por la mitología griega y los nombres de sus personajes. Pero si hay algo que me gusta aún más que la mitología y que la ciencia, es precisamente el arte gráfico en general y los cómics en particular. Y si hay otra cosa que sé apreciar, es la belleza femenina en todas sus curvilíneas formas, por lo que la imagen que introduce el post aúna tantos y tan diversos factores para atraer mi atención queno puedo sino incidir en felicitarte por escogerlo. Vamos, que me la suda si el tablero tiene 9, 10, 30 filas o es de parchís o es de la ocalimotxo; como mucho he perdido tiempo intentando discernir si el dibujante era Jeff Scott Campbell u otro de su misma escuela, y como en la fuente citada tampoco lo dicen, me quedo con la duda.
ResponderEliminarBueno va, también me ha parecido muy interesante lo que cuentas del selenio. De nuevo y como dice el amigo Moigaren, es fundamental no hablar en términos absolutos cuando se habla de sustancias y sus efectos fisiológicos.
Seré sincero. Vi esa imagen hace un par de años y dije: Esto tengo que sacarlo en mi blog sin que se note. Tras 11 entregas de la serie llegó su momento. En definitiva, La serie la mitología en la ciencia era la excusa. El erótico dibujo de ambas diosas ha sido la culminación. :-P
EliminarSalud y cómics, friend.
Un abrazo
Muy bueno el post, Dani. El selenio, tan a menudo injustamente tratado, reivindicado a través de la mitología. ¡Genial!
ResponderEliminarY con tantas connotaciones... Por ejemplo, el mito de Endimión dio lugar al poema homónimo de Keats, que a su vez inspiró a Dan Simmons los títulos de la tercera y cuarta novelas de la saga de Hiperión, y así entramos de lleno en el terreno de la ciencia ficción.
Por cierto, para el que quiera profundizar un poco en los aspectos moleculares de por qué demonios la carencia de selenio afecta a la movilidad de los espermatozoides, he encontrado este artículo: http://www.biolreprod.org/content/67/3/967.full.pdf+html
Por cierto, Selene y su amiga, impresionantes, jueguen a lo que quiera que jueguen...
Muchas gracias por tus palabras, JIG. Fíjate, no había caído con las novelas de Simmons. Y eso que soy de los que opinan que Hyperion es una de las mejores. Gracias por el recordatorio y por el artículo. Le echaré un vistazo.
EliminarSalud!
Nuevamente, otro post para enmarcar...Formidable.
ResponderEliminarEn otro post habría que hablar de las aguas selenitosas, del aluminato tricálcico y del edificio donde vive Ramonluí.
Desde que me han anunciado otro recorte no puedo dejar de pensar en él...
Bendito seas.
Jaleante
Gracias, tron.
EliminarSalud!